¿ Sabía usted ?
Se terminaron los restos de maquillaje, de huellas o incluso de polvo.
En efecto, existe un truco muy sencillo y natural al alcance de la mano, justo ahí, en su
bandeja de frutas o en el frigorífico… Para conseguir tener un espejo inmaculado basta con
partir un limón en dos (o simplemente coger el zumo de éste) y frotar el espejo con la parte
que tiene pulpa.
Después solo hay que utilizar un paño suave y seco para eliminar las últimas pequeñas
huellas.
Además este truco funciona también contra la cal de su cuarto de baño.
¡Y huela!… ¡hummm!, ¡qué frescura!














