Un poco de historia dental…
Las ganas de limpiarse la boca se remontan a tiempos pretéritos en los que todo era útil para tener una boca limpia: palillos de madera fibrosa o bien hechos a base de espinas o incluso de plumas. En África, algunas raíces de plantas se mascaban y servían para desinfectarse la boca. Incluso hoy en día, en Marruecos, es habitual mascar hojas de olivo para prevenir infecciones.
El cepillo de dientes aparece en China alrededor del siglo XV. Los materiales eran lujosos: mango de marfil y cerdas de jabalí. Hasta aproximadamente el siglo XVIII no sería introducido en Francia. Su uso siguió siendo exclusivo para la alta sociedad y, sobre todo, para la nobleza. A finales de siglo, un británico, M.Addis, fabrica, por fin, el primer cepillo de dientes accesible para mucha más gente.
Un siglo más tarde, aparece la fábrica más importante de cepillos de dientes francesa. Las cerdas entonces eran de cerdo, de cabra o incluso de tejón. Normalmente no permitían la mejor higiene ya que los pelos normalmente estaban llenos de bacterias. Los años pasan, y la sociedad Dupont fabrica los cepillos de dientes con pelos de nylon (1938). El mango de plástico (celuloide), aparecerá en los años 50.
Finalmente en el siglo XX la higiene bucodental evoluciona una barbaridad. Durante la segunda guerra mundial, el ejército francés obligó a sus militares a cepillarse los dientes. Hoy en día, los utensilios para una higiene bucal impecable son ya numerosos: cepillo de dientes flexible o rígido, el cepillo de lengua, los enjuagues bucales, el chorro dental, el cepillo de dientes eléctrico recargable, se prefiere el hilo dental al palillo...
Nos cepillamos los dientes para evitar gingivitis, halitosis (mal aliento), caries, o incluso una periodontitis que puede incluso provocar la pérdida de los dientes destruyendo todo lo que es el soporte y el agarre de los dientes. ¡La verdad es que esto incluso asusta!
La formación de las caries se explica por la transformación de los azúcares (fructosa, lactosa...) en ácido láctico. Este último ataca el esmalte de los dientes y se forman entonces las caries.
En cuanto al sarro solo puede eliminarse mediante el cepillado y será necesario hacerle una visita al dentista.
Para terminar, no olvide, que un cepillo de dientes debe ir siempre acompañado de un buen dentífrico: según la edad de las personas, las proporciones de flúor también han de adaptarse (para un adulto 1000 ppm de sal fluorada).
El cepillo de dientes eléctrico
Está demostrado: el cepillo de dientes eléctrico nació de la realización de pequeños círculos por los 5 lados de los dientes. ¿Quién no ha ido alguna vez con prisas y se ha cepillado los dientes horizontalmente y con un poco más fuerza de la cuenta llegando incluso hasta las encías…? ¡Justo lo que no hay que hacer! El cepillo de dientes eléctrico minimiza muchísimo esos « malos movimientos ». Hoy en día, los estantes de las grandes marcas nos ofrecen un amplio y exclusivo abanico de cepillos de dientes eléctricos. ¿Cuál escoger?
Antes de nada, debemos tener en cuenta algunos datos que han sido demostrados y con los que los dentistas están de acuerdo.
- El tiempo de cepillado: para que un cepillado sea eficaz debemos cepillarnos los dientes de 2 a 3 minutos: algunos cepillos de dientes cuentan con un temporizador que hace que se detenga el cepillado automáticamente a los 2 o 3 minutos. ¡Se acabo eso de tener que contar!
- La calidad de las cerdas: deben ser blandas o medias lo que evitará que se dañe el esmalte o las encías.
- Recargable o a pilas: el cepillo de dientes eléctrico respeta, sin ningún género de duda, muchísimo más el medioambiente.
- Su velocidad: ¡el cepillado debe seguir siendo suave! Está demostrado: un cepillo de dientes de 1 o 2 velocidades es estupendo siempre y cuando no se aprietan mucho las cerdas contra los dientes. Hace poco se ha incorporado a algunos cepillos una función masaje que resulta muy agradable cuando se trata de cepillarse los « dientes del fondo » / las muelas.
- La forma del cabezal: debe ser redonda para que se deslice con facilidad sobre las muelas del fondo de la boca. Es la forma más cómoda por excelencia para alcanzar los lugares de más difícil acceso.
- Cepillo de dientes eléctrico oscilorotativo: un estudio realizado en 2005 demostró que este tipo de cepillado elimina más placa y disminuye los riesgos de gengivitis.
- Los cabezales de recambio: fíjese, esta vez por el bien de su bolsillo, en el precio de las recargas ya que los dentistas recomiendan sustituir los cabezales como máximo cada 3 meses para respetar la calidad de los 2 cepillados diarios exigidos para una correcta higiene bucal. Especialmente debemos cepillarnos minuciosamente los dientes por la noche antes de acostarnos.
- ¿Usted piensa más en un masaje que en un cepillado cuando utiliza su cepillo de dientes? Hágalo con suavidad, no intente desincrustar brúscamente la suciedad. Pase también el cepillo de dientes por los espacios interdentales ya que representan el 35% de la superficie dental.
Si a pesar de todo esto usted piensa que un cepillo de dientes eléctrico es DEMASIADO CARO… Sepa que el cepillo de dientes eléctrico Smilyss cuesta tan solo 22.90 euros…
¿Está listo ya para despedirse de su viejo cepillo de dientes?